La Casina de Cuencu
Piedra, madera y un cenador en la terraza, en una aldea de veinte vecinos junto al Sella.
Cuenco, en la parroquia de Margolles, es una aldea de poco más de veinte habitantes del concejo de Cangas de Onís, muy cerca del río Sella. La Casina es la casa roja de piedra del pueblo: muros vistos, vigas de madera y un hórreo de vecino que parece puesto para la foto.
Abajo, el salón-cocina con las paredes de piedra a la vista: sofás, TV, mesa de comedor y una cocina de gas con horno, microondas y todo el menaje. Arriba, dos dormitorios con balcón —uno de matrimonio y otro con dos camas— y el baño con bañera y bidé. Si viajáis con un bebé, la casa pone cuna, trona y barrera de escalera. Calefacción central e internet.
La terraza es el salón de verano: un cenador con mesa para comer fuera y su barbacoa, con las montañas verdes alrededor. El coche, dentro. Y estáis en el centro de todo: Cangas de Onís y su puente romano, el descenso del Sella desde Arriondas, Covadonga y los Lagos, y las playas de Ribadesella a un cuarto de hora.





