Depende de la casa, la zona, la temporada y de cómo se gestione. Te lo explicamos claro.
La renta de una casa rural no es un número fijo: la marcan cuatro cosas.
La casa — capacidad, estado, encanto y equipamiento. Una casa cuidada y bien contada rinde muy por encima de una descuidada.
La zona — no es lo mismo el oriente de Asturias, con playas y Picos, que un valle interior. La demanda cambia.
La temporada — verano, Semana Santa y puentes tiran de los precios; el invierno pide estrategia para no quedar vacío.
La gestión — aquí está la diferencia. Una casa bien comercializada, con precios afinados por temporada y presencia en los canales adecuados, llena muchas más noches que una colgada sin más.
En vez de darte un número genérico, te hacemos un estudio de rentabilidad de tu casa, gratis. Miramos tu casa y su entorno y te decimos qué puede dar por temporada y cómo sacarle más.